Cuando entré en el Santuario de Dios Comprendí
Sal.73:1-17




Introducción

Muchas veces nos topamos con situaciones contradictorias y adversas que no comprendemos. Entonces nos preguntamos el porqué de ésto o de aquello otro, ya que nos molesta e incluso nos ofende o escandaliza, de modo que comenzamos a buscar respuesta a todo y a juzgar con mucha más facilidad, con expresiones del tipo; El bar de la esquina se quemó porque el juicio de Dios vino sobre ellos, La iglesia de aquellos hermanos se derumbó en el terremoto porque el Señor quería una mejor.

El salmista estaba atravesando una situación tan difícil que se escandalizó y empezó a comparar al impío con el justo (Sal. 12-17). De modo que nos dice: En cuanto a mí, casi se deslizaron mis pies; Por poco resbalaron mis pasos. Sal. 73:2

Cuando entró al Santuario de Dios el salmista comprendió, porque es la presencia de Dios que tú y yo hayamos cuando nos acercamos a Él en la oración y en su palabra, ya sea en el trabajo, el colegio, en casa y en especial cuando nos reunimos en la iglesia y recibimos palabra de vida eterna.



Principio: Todo lo que Dios ha hecho o hace es Bueno

  • Jehová, nuestro Dios, cada vez que terminaba una obra durante la creación, decía "y vio Dios que era bueno". Por ello deberíamos reflexionar y preguntarnos; ¿lo dijo tantas veces porque no sabía si era bueno o lo dijo por nosotros?. Además, para recalcarlo aún más, matizó diciendo, "Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera". Gn. 1:31
  • El apóstol Pablo lo entendió inspirado por Dios. En Ro.8:28 nos dice "Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, ésto es a los que conforme a su propósito son llamados", por lo que todo lo que Dios permite que suceda en nuestra vida, nos ayudará a hacer el bien, si queremos a Dios profundamente.
  • Job, después de haber perdido siete hijos y tres hijas, siete mil ovejas, tres mil camellos, quinientas yuntas de bueyes, quinientas asnas y muchísimos criados adoró a Dios y dijo, "Jehová dio y Jehová quitó; sea el nombre de Jehová bendito". Jb. 1:20-22



Principio: Aquello por lo que estés pasando no es tu destino, sino el camino para llegar a tu destino

  • Jesús dijo: "En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo" (Jn. 16:33). Esto ocurre tanto si hacemos lo bueno como lo malo, con la diferencia de que haciendo lo bueno agradas a Dios y tu destino será lo que Dios quiere para ti, ya que todo lo que Dios hizo, lo hizo bueno y en gran manera (tiene que ver con el libre albedrío).
  • El camino que tenemos que recorrer para llegar a nuestro destino, guarda una estrecha relación con las circunstancias que nos rodean. En Lc 2:7, imagino que José se preguntaría por qué no había ningún lugar en el mesón para que naciera el hijo de Dios, siendo Jesús el dueño del mundo y su plenitud. Sin embargo, esté no era su destino, sino el camino que Dios eligió para que llegara a su destino y si el mismo hijo de Dios, nuestro Senñor Jesucristo, tuvo que caminar enfrentándose a circunstancias adversas durante esta vida, cuánto más nosotros. El destino de Jesús era resusitar y estar a la derecha del Padre, como lo está hoy en día y para ello, tuvo que nacer en un pesebre y cargar con la cruz, pues era el camino que le llevaría a su destino. Por todo ésto, debemos saber separar nuestro camino de nuestro destino, ya que pensar en nuestro destino, nos dará fuerzas para seguir en el camino. Ha. 3:17-19



Principio: Al entrar al santuario halló a la Verdad. Reconoció su falta al ser confrontado. Sal.73:21-22

Tan torpe era yo, que no entendía; Era como una bestia delante de Ti

  • David fue confrontado por Dios por medio Natan y el reconocer su falta lo llevo a su destino, el paraiso. No así a Saúl, quien no reconoció su falta cuando fue confrontado por Dios por medio de Samuel y eso lo condujo a un destino de suicidio, el infierno. Hb.12:1-13
  • Constantemente debemos despojarnos de todo aquello que no nos ayuda a llegar a Jesucristo, nuestro destino, tratando de hacer cuanto sea posible para conseguirlo y siempre avanzándo con los ojos puestos en nuestro Señor. Por todo ésto hemos de entender que en el camino vamos a ser probados y procesados como hijos.



Dios quiere hijos Convertidos y no convencidos
Es nuestro destino





Pastor Alejandro Fernández